Fractura de tobillo tratamiento

Fractura de Tobillo: Clasificación, Síntomas y Tratamiento

La fractura se define como la pérdida de continuidad del hueso, normalmente a consecuencia de un evento traumático. En el caso del tobillo se pueden observar fracturas en cualquiera de los 3 huesos que conforman a la articulación: tibia, peroné, astrágalo.

Generalmente las fracturas en esta región suelen acompañarse de una gran inestabilidad debido a que, frecuentemente, suelen estar afectados también los ligamentos de la articulación del tobillo.

Clasificación según la gravedad y localización de la fractura del tobillo

Según la gravedad de la fractura:

  • Fisura. Se abre una grieta en el hueso que no atraviesa todo el grosor.
  • Fractura simple. Se rompe el hueso de forma lineal.
  • Fractura desplazada. Se rompe el hueso y los fragmentos se separan.
  • Fractura conminuta. Se rompe o astilla el hueso en múltiples partes de pequeño tamaño.
  • Fractura abierta. Se produce una fractura que atraviesa la piel y en la que el hueso sale al exterior.

Según la localización donde se produzca:

  • Tibia. En el maléolo tibial (parte redondeada distal interior del tobillo).
  • Peroné. En el maléolo peroneo (parte redondeada distal exterior del tobillo).
  • Bimaleolar. Se fracturan ambos maléolos y generalmente se afecta el ligamento deltoideo interno del tobillo.

Causas más habituales de la fractura de tobillo

La causa de una fractura es un evento traumático que genere una compresión en el hueso, superior a la que este soporta y por tanto se rompe.

En el caso de la articulación del tobillo, generalmente suele ser a consecuencia de una caída o un impacto directo sobre el hueso. Muchas veces puede estar asociada también a esguinces graves de tobillo donde el movimiento de torsión hace que se “arranque” la parte final del hueso; este tipo de fractura se denomina fractura por avulsión.

Algunas patologías sistémicas pueden afectar a la calidad del hueso y al ser este más débil, no necesariamente necesitan un impacto fuerte para que se produzca una fractura.

Síntomas: ¿me he roto el tobillo?

Los síntomas principales de la fractura de tobillo son comunes a cualquier fractura de otra región corporal. Se producen en el instante de la lesión. Destacan:

  • Dolor intenso en el tobillo-pie.
  • Impotencia funcional: incapacidad para mover o apoyar el pie.
  • Inflamación: enrojecimiento e hinchazón de la zona.
  • Deformidad: en el caso de que sea compleja, desplazada o abierta.
  • Hematoma a medida que pasan las horas.

Diagnóstico para saber si el tobillo está roto

El diagnostico medico se basa en la anamnesis del paciente (causa + síntomas) y estudio radiológico simple. En el caso de que la fractura sea compleja o asocie algún síntoma vascular o neurológico, se realizaría un TAC o resonancia magnética.

Tratamiento para la fractura de tobillo

En la mayor parte de los casos de opta por un tratamiento conservador de inmovilización con férula durante al menos 4-8 semanas y en descarga con muletas, con apoyo progresivo del pie según la consolidación del hueso.

En las fracturas desplazadas, conminutas o abiertas se opta por la cirugía para estabilizar los fragmentos óseos. El tratamiento de fisioterapia irá marcado por las fases de recuperación del paciente.

Fase inicial de tratamiento -> DOLOR Y MOVILIDAD

Ejercicios isométricos del tobillo para su recuperación tras fractura
Ejercicios isométricos

Fase de progresión -> MOVILIDAD Y FORTALECIMIENTO

  • Movilidad activa de la articulación. Realizamos ejercicios de movilidad en carga de flexión dorsal y plantar de tobillo.
  • Ejercicios activos de fortalecimiento con gomas. Realizamos ejercicios resistidos de musculatura del pie y tobillo en todas las direcciones.

  • Ejercicios de fortalecimiento funcional. Con un step trabajamos ejercicios activos en carga. En el 1º ejercicio realizamos zancada, en el 2º ejercicio realizamos despegue rápido elevando pierna y en el último realizamos bajada frontal o lateral desde el step.
  • Reeducación de la marcha. Trabajamos la reeducación de la marcha con apoyo talón-punta elevando rodillas y manteniendo equilibrio. También podemos trabajar el mismo ejercicio marcha atrás y de forma lateral.

  • Ejercicios de propiocepción. Realizamos ejercicios de estabilidad con apoyo del pie afectado mientras que con la otra pierna realizamos movimientos en diferentes direcciones. Podemos trabajar también ejercicios de equilibrio con ojos cerrados.

Desde la Clínica Fisalia, esperamos que este artículo os haya servido de información sobre una de las fracturas más comunes que aparecen. Si en algún momento sufrís una patología similar, no dudéis en realizar una buena rehabilitación y recuperación funcional con fisioterapeutas especializados, para conseguir una óptima recuperación de la lesión.

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