Rotura fibrilar

Rotura fibrilar: síntomas, tratamiento recomendado y recuperación

La rotura fibrilar, rotura de fibras musculares o desgarro muscular es una lesión que afecta a las fibras que forman el vientre muscular.

Los músculos poseen fibras que se contraen y elongan generando el movimiento sobre las articulaciones, durante ese movimiento, si existe demasiada tensión sobre las fibras, estas pueden llegar a romperse.

Son frecuentes en deportistas, aunque también pueden aparecer en personas sedentarias tras un esfuerzo brusco.

Podemos identificar una rotura fibrilar si tenemos la sensación de haber recibido una “pedrada” en el área afectada, de ahí que reciba también el nombre de ‘Síndrome de la pedrada’ y es común que vaya acompañada de un hematoma.

Se puede producir de varias formas:

  • Como causa de una elongación rápida después de una contracción, lo que genera mucha tensión e impide que el músculo se elongue correctamente. Esto sucede como consecuencia de gestos explosivos o cambios bruscos de velocidad. Es la más común.
  • Por un golpe sobre el músculo.
  • Otra forma menos frecuente ocurre cuando un músculo se estira más de lo que puede.

La rotura fibrilar afecta de forma más habitual a los músculos de las piernas: tríceps sural (gemelos y sóleo), isquiotibiales, aductores y recto anterior del cuádriceps.

Musculatura implicada en la rotura fibrilar
Rotura fibrilar musculatura

En ocasiones, si la lesión implica pequeñas roturas fibrilares, estas lesiones se pueden confundir con contracturas, que pueden ser un estado previo al desgarro muscular.

Si la rotura es más significativa hay algunos detalles que pueden ayudarnos a identificarlas: incapacidad de seguir realizando la actividad, dolor agudo, hematoma e inflamación de la zona.

Grados de una rotura fibrilar

Podemos clasificar tres grados de rotura:

  • Grado 0, distensión muscular: no hay hematoma, se relaciones con calambres, contracturas, sobrecargas musculares, etc.
  • Grado I, rotura fibrilar: leve distensión del músculo, siendo muy escaso el número de fibras afectadas. Su recuperación es de 1-2 semanas.
  • Grado II, rotura parcial: el número de fibras rotas aumenta y existe cierto grado de inmovilidad de la zona afectada. Se recupera en 3-4 semanas
  • Grado III, rotura total: el vientre muscular está roto completamente. Produce la incapacidad completa y aparece una deformación muscular, puede requerir tratamiento quirúrgico. El tiempo de recuperación nunca es inferior a 6-8 semanas.

El tiempo de recuperación depende de cada caso y cada persona.

Diferentes grados de rotura fibrilar
Grados de Rotura Fibrilar

Síntomas más frecuentes de una rotura de fibras

Son fácilmente reconocibles:

  • Dolor repentino e intenso.
  • A nivel clínico puede presentarse hematoma causado por la rotura de vasos sanguíneos adyacentes, aunque no siempre es visible, pues si la rotura se encuentra en un tejido profundo no llegará a verse.
  • En casos más graves puede producirse un bloqueo del movimiento (por la contracción de los músculos adyacentes).
  • A nivel palpatorio la zona estará sensible y puede localizarse un pequeño “hundimiento” que indica que se ha “roto” el músculo y la zona exacta, pero al igual que el hematoma, en fibras profundas no podrá evidenciarse.

Principales factores de riesgo

  • Sedentarismo: produce debilidad en el tejido conjuntivo del músculo, por l que las fibras se rompen con mayor facilidad.
  • Mala circulación arterial y venosa: llega menos oxígeno al músculo, lo que hará que se fatigue más.
  • Enfermedades metabólicas: como por ejemplo la diabetes.
  • Nutrición deficiente: lo que provoca músculos más débiles y más frágiles.

Tratamiento para la rotura fibrilar

En cuanto al tratamiento diferenciaremos varias fases:

Primera fase, 24-72h: enfocada a desinflamar y drenar la zona.

  • Aplicar frío en la zona: para evitar la inflamación durante 5-10 minutos (nunca realizar un contacto directo con la piel), 2-3 veces al día.
Aplicación de frío en la zona afectada
Aplicación de frío
  • Vendaje neuromuscular: para mejorar el efecto circulatorio para la recuperación de los tejidos y mejorar la regeneración fibrilar.
Vendaje neuromuscular o kinesiotape
Vendaje neuromuscular
Masaje drenante aplicado al desgarro muscular
Drenaje linfático para eliminar residuos
  • Reposo y elevación: para mejorar la reabsorción del edema.

Segunda fase, a partir de 4-5º día: las fibras empiezan a cicatrizar

  • Realizar estiramientos suaves hasta el umbral de dolor y movilizaciones asistidas de articulaciones próximas para bombear la zona y evitar la atrofia de otra musculatura.
Estiramiento suave articular
Estiramientos suaves
  • Masaje en la zona colindante a la rotura para favorecer la correcta cicatrización en el sentido de las fibras musculares. Tiene un componente circulatorio y ayudará a reabsorber el hematoma.
  • Técnicas analgésicas: para disminuir el dolor como calor, ultrasonido.
Técnica analgésica de aplicación de calor para la disminución del dolor
Aplicación de calor
  • Empezaremos con ejercicios de propiocepción progresiva.
Ejercicio de propiocepción de los miembros inferiores
Ejercicios de propiocepción del miembro inferior
Ejercicio de propiocepción del miembro inferior
  • Ejercicios isométricos suaves: contracción voluntaria desde una posición de relajación para recuperar la contractibilidad de fibras dañadas.
Ejercicios isométricos del gemelo

Tercera fase, a partir del 10º día: enfocada a devolver la normalidad, inicio de la recuperación funcional

  • Continuaremos con los estiramientos suaves e indoloros.
  • Ejercicios de readaptación muscular: ejercicios de contracción indolora con carga, por ejemplo si la lesión se da en el miembro inferior introduciremos tiempos cortos de carrera con intensidad moderada.
  • Se recomienda también ejercicios acuáticos.

Cuarta fase, a partir del 20º día: readaptación al ejercicio físico.

El programa de ejercicios de adaptará a la actividad física del paciente. El objetivo es la vuelta a la actividad segura y sin recaídas.

  • Ejercicios excéntricos: se realizan desde una postura de acortamiento y buscamos de forma progresiva el estiramiento.
Ejercicios excéntricos de gemelos
  • Estiramientos intensos: para recuperar flexibilidad y elasticidad del tejido.
Estiramiento muscular de gemelos
Estiramiento de gemelos
  • Masaje transverso profundo (Cyriax): masaje realizado de forma transversa a las fibras musculares.
Masaje realizado de forma transversal a las fibras de los músculos
Masaje transverso profundo (Cyriax)

Factores que influyen en la recuperación

  • Problemas metabólicos.
  • Condición física.
  • Edad de la persona.
  • Factores alimenticios.
  • Localización de la rotura.
  • Tamaño de la rotura.
  • Morfología de la rotura.

Prevención para no sufrir un desgarro muscular

Debemos recordar que el mejor tratamiento es la prevención, por lo que debemos tener en cuenta:

  • Calentar adecuadamente antes de hacer ejercicio.
  • Mantener buena salud y hábitos de vida saludables.
  • Conocer los límites personales.
  • Buena hidratación.
  • Estirar después de realizar ejercicio.

El tiempo de recuperación depende de cada caso y de cada persona, además el tipo de ejercicios se realizará teniendo en cuenta el músculo afectado por la rotura fibrilar.

Si crees haber notado cualquiera de los síntomas anteriormente descritos o la sensación de “pedrada” en algún músculo, no dudes en ponerte en contacto con nosotros para examinar tu caso y plantear el tratamiento más adecuado.

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