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Sesamoiditis del Pie: Prevención y Tratamiento

Los huesos sesamoideos son estructuras que se forman en diferentes partes del cuerpo, desarrollándose únicamente en un tendón o después de algunas articulaciones. Estos huesos se encuentran generalmente en las extremidades distales (manos y pies). El hueso sesamoideo más grande del cuerpo es la rótula.

Los huesos sesamoideos del pie se encuentran en la parte plantar, normalmente en la primera articulación metatarsofalángica del dedo gordo. Aunque no sea tan común, también puede existir uno en la articulación interfalángica del dedo gordo y de una forma menos habitual, pueden aparecer huesos en el tendón del gastrocnemio y del bíceps braquial.

Los huesos sesamoideos del pie sirven como soporte del peso corporal y ayudan a la transferencia de las cargas a lo largo del primer dedo. Estos huesos tienen una función especial en la realización de la marcha.

Uno de los problemas más habituales de los huesos sesamoideos es la sesamoiditis. Es una inflamación que produce dolor en el primer metatarsiano, que además genera dificultares para caminar y para realizar el apoyo del pie. Otra de las afectaciones que se pueden dar son las fracturas y la necrosis avascular.

La sesamoiditis es una de las causas más habituales de metatarsalgias. Un traumatismo directo en el hueso, así como un cambio de posición de los huesos sesamoideos por una desviación del dedo gordo hacia el lateral puede provocar dolor en los huesos sesamoideos.

Este tipo de alteración es muy frecuente en bailarines, corredores y en personas con el arco del pie alto o que utilizan tacones muy elevados. Así mismo, también muchas personas con juanetes tienen sesamoiditis tibial.

La zona que más molesta en la sesamoiditis es la zona por debajo de la cabeza del primer metatarsiano. Suele producir más molestias al caminar y con el calzado con suela delgada flexible, así como al utilizar tacones altos. También puede haber inflamación, con calor e hinchazón leve, y enrojecimiento que puede ir en dirección medial y afecta a la primera articulación metatarsofalángica.

La fractura también puede generar dolor, hinchazón e inflamación. Para determinar la presencia de sesamoiditis, se realiza una prueba  con el pie y el dedo gordo en flexión dorsal. El examinador debe inspeccionar la cabeza del metatarso y palpar el sesamoideo. El dolor a la presión se produce en el sesamoideo tibial. Generalmente, al observar el pie, se observa una hiperqueratosis, que indica que el dolor aparece por una verruga o un callo.

Tratamiento de la sesamoiditis del pie

En primera instancia, se debe realizar un tratamiento conservador para reducir el dolor, disminuir la inflamación y mejorar la movilidad. Este tratamiento se debe realizar siguiendo las instrucciones de un/a profesional de la fisioterapia.

  • Nuevo calzado, ortesis o ambos.
  • Vendaje de la articulación para evitar que el apoyo al andar se realice en esa zona.
Vendaje del pie para tratar sesamoiditis

  • TENS para aliviar el dolor.
  • Movilización de la articulación para mejorar la flexibilidad y ayudar a ganar movilidad.

  • Descarga de la fascia plantar, para disminuir la tensión asociada.
  • Crioterapia para ayudar a reducir la inflamación local.

  • Ejercicios de movilización de la fascia, arrugando una toalla para aumentar la fuerza de la musculatura plantar.

Ejercicios movimiento fascia plantar arrugando una toalla en el suelo

  • Ejercicios con goma para realizar la inversión y la eversión de la musculatura lateral y medial de la pierna.

  • Con una pelota de tenis debajo de la planta del pie, se realiza una descarga de la fascia del pie. Se realizan pases de arriba hacia abajo y de lateral hacia medial.
  • Estiramiento de los dedos con una goma elástica para mejorar la elasticidad de los tejidos.

En caso de que el dolor y la incapacidad perdure, se debe plantear la posibilidad de la realización de un tratamiento quirúrgico o la infiltración de corticoides o anestésicos locales.

Prevención de la sesamoidits del pie

  • Se debe mantener la higiene y el cuidado de los pies, siempre limpios y secos.
  • Evitar el calzado ajustado o apretado, que ejerza presión en los huesos.
  • Utilizar zapatos que tengan amortiguación y un buen soporte, evitando deportes que impliquen saltos o correr.
  • Valorar la utilización de unas plantillas que ayuden a evitar la presión en la zona.

Desde nuestra experiencia, te recomendamos la prevención para evitar la aparición de este tipo de patologías. En caso de comenzar a tener cualquier tipo de sintomatología, no dudes en consultarnos, para que podamos tratarlo lo antes posible.

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